Oscuridad Cautiva

octubre 03, 2008

¡LA ENCONTRÉ! 

Era en un bosque: absorto      
pensaba andaba 
sin saber ni qué cosa      
por él buscaba.   

Vi una flor a la sombra,      
luciente y bella, 
cual dos ojos azules,      
cual blanca estrella.   

Voy a arrancarla, y dulce      
diciendo la hallo: 
«¿Para verme marchita      
rompes mi tallo?»   

Cavé en torno y toméla      
con cepa y todo, 
y en mi casa la puse      
del mismo modo.    

Allí volví a plantarla      
quieta y solita, 
y florece y no teme      
verse marchita. 
  
Johann Wolfgang von Goethe

Versión de Rafael Pombo


Oscuridad Cautiva

Figuraba cuando llovió: tu sombra. Adherida a la pared; cautiva entre oscuridad y oscuridades. Rejuvenecida. No como antes. La nueva imagen: translucida casi superflua y flotante, se amanecía y recargaba la cabeza sobre el color y su ausencia.

Después de la rutina y el día de hoy. Al llegar la noche [aquella] que terminaba en tiempo real con la lluvia espontánea, instantánea, se asomaba la imagen. Con semejanza irónica a una estatua en movimiento; con tres arterias y un almuerzo mal hecho; con sombras jugando con sombras y amarillos con amarillos.

Malo era el tiempo.

Ridículo el momento:

yo sin cámara y
 
tú sonriendo.

Se despejaba entonces la saturada escena. De escarlatas y añiles se tornaba lo que alguna vez fue perfil. Marfiles, empapaban las curvas y los rojos destacaron sobre los vértices. Y cuando todo fue Vórtices de luz… la ausencia dejaba ausencia.

Ya no llovía.

Tiempo después, buscaba reflejos, almacenaba recuerdos y maltrataba presentes. 
Inamovible, estoico era el clima. Decidí secuestrar el tiempo y pedir rescate. El humo lastima retinas y suele despertar a los que están durmiendo mientras sueñan despiertos. Y así es como yo desperté. El puto cigarro me estaba quemando los dedos y el humo hacía que me chillaran las pupilas (las retinas tenían celos de no sentirse vivas). Y de todo esto me queda clara una cosa: tengo que estar preparado. La lluvia llega sin avisar y sin avisar cesa. Manteniendo después el ritmo hipnotizante del gota a gota en las superficies de concreto.

Cámara sin flash. 

Lluvia incongruente. 

Tiempo secuestrado. 

Altivas mis manos. 

Cigarro en cenicero. 

Ausentes colores. 

Esperar a la lluvia. 

Contar con la noche. 

Cuidar mi pared.

Risa difícil en oscuridad cautiva.

Escrito en un día lluvioso