
"Leyendo a Álbaro Enrigue me di cuenta de que uno de sus personajes centrales [Aristóteles Brumell], categorizaba sus correspondencias entre ánimos y bebidas basado en las consideraciones de Hoffmann. Las combinaciones son infinitas (como los estados de ánimo) inclusive si solo se combinan con dos bebidas: la cerveza y el licor."
Acerca de: "La muerte de un instalador"
Memorialis
Existen esas tardes que tienen ciertos aspectos de infructuosidad. Las tardes inanes en las que se piensa (se cree, al menos) que se han hecho infinidad de cosas; más sin embargo no se ha hecho nada. Existen altercados espirituales y letras mayúsculas en las ventanas de un Messenger desvencijado y desierto. Hay trafico de egos que se cobran caros ( aveces baratos en los Blogs), y que se quedan flotando inertes después, en la cebecera de un Journal de estilo afrancesado.
Se que te haces perder. Se que te haces esconder. Se que te obedeces, que te haces caso y que procuras no llamar la atención. Es inevitable, en tiempos, que me proyecte en tu persona. Es inevitable en tiempos que escriba de ti algunas líneas (entre parrafos) y que después me pierda en disertaciones de un sueño existencialista. Me gustaría convertirme (otro sábado parecido a este) en un coleóptero existencial. Me gustaría que tú vinieras a limpiar mi habitación y a quitarme la manzana de la espalda que tanto duele en el centro de la misma.
Existen tardes contagiadas. El virus eremita se expande y se inocula en las fibras humanas. Los cafés y los bares están llenos de contagiados. Todos son y están contagiados, me gusta y gusto de convivir en ratos con ellos. [El misógino escritor al extremo, haciendo cálculos zoroastristas y tratando de extirpar aforismos Nietzscherianos de su libro de bolsillo: "La gaya ciencia"] El humor de los borrachos; su humor negro. ¡No es de nadie! Es de ellos.
Con mi libro de bolsillo: "La creación" de Agustín Yáñez, sigo la ruta del divagar por la diva que impulsa. Como el aire impulsa los veleros; así se mueve la linea del pensamiento. No hay dirección ni idea. El impulso es sin sentido, por qué el rumbo del divagar no tiene pulmones y el aire, entonces, se torna en un motor anarquista. Propulsor de anacoretas ebrios. Anacoretas que les da por escribir (entre parrafos) una solicitud a la filantropia, por medio de este memorialis digital y a la mitad de una oda a la aburrida soledad.
Que nuestras vidas se vuelvan una de Kubrick.
Que desayunemos a la una de la tarde;
con los ojos rojos por gastarnos la madrugada;
con los pies adoloridos por gastarnos las aceras.