Exfollāre Obscurĭtas

mayo 24, 2009


[…] In addition, this collection includes thirty-eight letters Kafka wrote to the management of the company, consisting mostly of request for raises, promotions, leaves of absence, vacation, and other employment issues.

The relationship of these occupational writings to Kafka absorbed and imitated the formalities and rhetoric commonly used in bureaucratic agencies in the Austro-Hungarian Empire, and this reflects in turn on the often noted clarity, pseudo-bureaucratic crispness, and matter-of-fact style of his literary writing. It becomes clear that Kafka learned the complex procedures and circumlocutory language expected in official channels of the bureaucratic network. Kafka effectively uses his experience as a minor bureaucrat in his detailed descriptions of the convoluted procedures and legal manoeuvrings in the novel Der Proceβ (The Trial) and of the impenetrable apparatus and innumerable files of the castle officials in Das Schloβ (The Castle). His occupational writings also reveal Kafka’s sense of social engagement, his interest in the correction of societal problems and the institutionalization of legal protections that affected the lives of the industrial workforce in his native Bohemia.

A Franz Kafka, Encyclopedia.

Richard T. Gray, Ruth V. Gross, Rolf J. Goebel, and Clayton Koelb



La sombra que proyectamos en las noches no es otra cosa que la constatación mística; la afirmación metafísica ontológica de nuestro empezar desnudos y del error de las ropas. Una afirmación que niega irónicamente, que sea de provecho la invención de las luces nocturnas. La sombra que proyectamos bajo el escarnio del sol; bajo las otras sombras de ramas y hojas de árbol son, en cambio, la constatación física de que la física en si, funciona y de lo infructuoso de averiguarlo. Una afirmación igual de irónica por su absurdo negar rotundamente que la erudición no le funcione a la poesía y que las luces nocturnas no tienen por que encenderse a la mitad del día.



Exfollāre Obscurĭtas


He empezado a odiar a mis sombras por su ropaje;

por sus horas de proyectarse cuando no debieran,

he desconfiado. Aún más me da tristeza el in-motivado

contorno con el que se me aparecen. La nomenclatura

que me recuerdan y la aparente naturalidad de su

deformación.

He temido por su inmensurable poesía:

una despiadada forma de permanecer en libros.

Su constante de-crecimiento y crecimiento y elevación

agobian mi altura física y la someten, la enfrentan

a colosos de Rodas; grises, afilados napoleones,

esperpentos voladores.

La que se produce cuando la espero –la sombra que se

esconde en la desnudez primigenia- siempre se muestra anti-natural,

placida a mis ojos, placentera al olfato, precoz, teniente,

absurda, metafísica. Estoico le abrazo: un abrazo que

entendemos como intercambio; una muestra amable y

meta-cordial.

Y en mi sueño de paredes y pavimentos carente

las sombras, sobre ninguna superficie se proyectan.

frías impresiones que jamás han de poblar el camino

entre piedras que va al mercado, sino hasta la tarde,

cuando más cerca estoy de despertar; de regresar

y de jamás volver.


Provocado por el zumo de un limón

Foto: Raúl G


Esto es un yelmo y no una bacía; sin babera.

mayo 15, 2009





Entendí que sin tiempo no hay movimiento (ocupación de lugares distintos en momentos distintos); no entendí que tampoco puede haber inmovilidad (ocupación de un mismo lugar en momentos distintos)

Borges



Me ha confesado no entenderse con la poesía de Borges. Le he dicho, estupidamente, corrigiendo -No ENTIENDES su poesía. Para entenderla tienes que haber leído a Borges.- Continué la lectura de Joyce en voz baja, después callé. -No me entiendo con su poesía- dijo, poniendo suficiente énfasis en la palabra, demostrando que ni se justificaba, ni se equivocaba. -Además, siempre que leo a Borges es siempre por vez primera. Las relecturas no existen. Siempre que se lee, se hace por vez primera...- También, justo aquí, como yo hice antes, ella enmudeció.
Trataba de entenderse y hacía un gran esfuerzo. Lo sabía yo; lo notaba en su cara: totalmente privada de cualquier gesto (sin arrugas, líneas, hoyuelos, pómulos sobresalientes, dientes, labios entre-mordidos) que sirviese a deducir un estado emocional: Una cara hierática, inmarcesible, maniqueista.
La textura, y las ondas de arena del desierto invitan a la poesía: una traducción del paisaje al idioma de las comparaciones sensibleras exageradas. [Stevens, por ejemplo, situó la isla del tesoro en una cartografía infantil (Alfonso Reyes: Visión de Anáhuac)]
Ella había aprendido a hacer lo contrario al desierto cuando leía poesía. Cosa que yo amaba sobremanera en ella. -Con una lectura deberíamos lograr entender lo que el mismo autor quiere que recordemos, por qué ese es el fin, creo yo: entender para después recordar. Nunca para aprender o memorizar. Nada de Borges nos puede servir en la cotidianidad. Todo en Borges es obsoleto en lo cotidiano. Su poesía esta construida sobre el vehiculo que fue, para él mismo, un idioma arbitrario. Toda palabra es una metáfora muerta.- Dijo ella, mientras tallaba el talón contra el alfombrado. Le recordé de Borges, otra cita: -Cada palabra es una obra poética.- Le explique también que de un tiempo para acá se me dificultaba escribir poesía (si es que acaso, alguna vez, logre escribir poemas) -La poesía se entiende por eso: sus poemas. Del poeta muchas veces no se entiende nada y se recuerdan infinidad de cosas.- Dije yo, sin pensar antes lo que ya terminaba de decir. También, justo aquí, como yo acababa de hacer, ella habló.
Cuando la discusión arremedaba al bastón y asemejaba también los brazos extendidos con los que un ciego pretende tentar al despejado, le dije: -La poesía de Borges es como esa expresión facial que pones cuando te sumerges y te pones terca, y procuras no gritar, y juegas a guerra de citas: tuerces los ojos cuando volteo. Te quitas el zapato izquierdo y tallas el talón en la alfombra. Buscas almohadas cómodas para recargarte en ellas por que te pones tensa, cuando procuras no parecer tensa, cuando te estiras y bostezas, cuando, sin darte cuenta, tomas más cerveza de la cuenta y al final me dejas a mí la cuenta. Cuando haces lo posible por ocultar tu impulso de besarme justo cuando termino de hablar. Cuando sacas tus manos una y otra vez del bolsillo con los dedos llenos de pelusilla azul; de mezclilla recién lavada. Cuando buscas lo que no cargas; lo que no echaste al bolso en la mañana. Cuando para empezar el ritual sacas el yesquero por que te parece una sin-razón el cigarrillo apagado.
Incluso me atrevería a asegurar que una parte que recuerdas, (y no aprendes de Borges) se manifiesta en la atención que le pones a los ojos de las tres dependientas de la nevaría, que ven como atrapadas en ensueño a las niñas embadurnadas de uniforme: tan jóvenes, tan ignorantes del amor... y las dependientas con tantas ganas de volverse un poco más brutas; más burras, al filo del peldaño; sentadas, con las aspiraciones de cabeza: el ignorar lo ya aprendido y lo ya, tan invalorable.
Recordaste a Borges y lo sé por tu cara tan contraria al desierto, y sin embargo: ni florida, ni salvaje, ni fecunda, ni agreste, ni explorada, ni abundante, que pusiste cuando te diste cuenta que nunca habías presenciado la venta de un coche y te quedaste un día entero y la mitad de su tarde frente a una concesionaria y no paso nada.
La vez que notaste que algunas expresiones no son de uso común para todos los mortales y que ni tú, ni yo sabíamos que hacer con la integral de matemáticas.

--Un cigarro no tiene razón de ser mientras este apagado: ni ayuda, ni mata, ni fortalece, ni sabe, ni huele, ni avienta humo.-- Dijiste, mientras sacabas la cajita de "Clásicos de lujo: cerillos" de tu bolso.


La poesía es eso en ti que amo, lo que eso mismo produce…
--Los gestos que le recuerdas al desierto y que te recuerdas siempre al revés.--


Ein Volk, ein Reich, ein Führer!

mayo 12, 2009


En la mañana leía: Adolf Hitler: Perverse Political Genius. Al principio me llamó la atención el texto que parecía estar en formato APA. Después de leer la mitad, y darme cuenta que no estaba en el formato que creía, pero, que de todas formas le sobrevivía el interés, continué, solo ya por atención. Rescato esto y otras cosas más. Sin embargo, esto lo copio y pego:


"Hitler's artistic approach was absolutely central to his success. Lenin's religious-type fanaticism would never have worked in Germany. The Germans were the best-educated nation in the world. To conquer their minds was very difficult. Their hearts, their sensibilities, were easier targets. Hitler's strength was that he shared with so many other Germans the devotion to national images new and old: misty forests breeding blond giants; smiling peasant villages under the shadow of ancestral castles; garden cities emerging from ghetto-like slums; riding Valkyries, burning Valhallas, new births and dawns in which shining, millennian structures would rise from the ashes of the past and stand for centuries. Hitler had in common with average German taste precisely those revered images which nearly a century of nationalist propaganda had implanted... "In a rare moment of frankness, Lenin once said that only a country like Russia could have captured so easily a country as he took it. Germany was a different proposition. It could not be raped. It had to be seduced."

(Paul Johnson "Modern Times". Fuente: Rjgeib.com. s/f)





Con esto, ahora, tengo otra explicación; otra visión de la desgracia Mexicana. Como bien dijo Lenin: Only a country like Russia could have captured so easily a country as he took it. Germany was a different proposition. It could not be raped. It had to be seduced.

Nuestro pueblo, entonces, antropológicamente bruto y masoquista a fuerza de serlo; claudicante, quejoso, de mala fama, de agraviada historia, pueblo primero: descubierto, después conquistado; colonizado, indianizado, tiranizado. De dioses muertos, de idioma español, nativo, navideño, católico, montañoso, de negros-no esclavos-, sin tangos; de mariachis; por Sabina una Vargas.
Pueblo que además confunde valores y magnetiza morales; con franquismos olvidados por franquistas, nativismos, aborrecedores de libros, ignorantes del nopal... y de que este extrae sus jugos de las rocas, dueños de una política olvidada hasta por los políticos; herederos de una Grecia extinta; sin sinos y con muletillas dicharacheras imborrables y aún más, legables -de testador, a derridas con penas ajenas.-

México no puede ser tomado, mucho menos, seducido como Hitler lo hizo con la Alemania que le toco. Somos por el contrario: holisticamente in-seducibles e in-conquistables por buenos o malos medios, para malos o buenos fines. La historia nos ha narrado (y nosotros escuchado) varios acontecimientos que parecieran cuentos mongoles (antes de que estos florecieran) de traición y de sofisticada revolución... una revolución sin tantas ganas de cambiar las cosas. Una revolución fría.

Siguiendo con el razonamiento encadenado, creo que el pueblo piensa al dirigente y después este existe. Pienso, luego existes. Pienso, luego Stalin.

Soliloquio Intestinal [Eufemia]

marzo 05, 2009


Parece existir una Agencia de Protección de la Cronología que impide la aparición de curvas temporales cerradas y que de ese modo hace seguro el universo para los historiadores.
"La ciencia podría afirmar que el universo tenía que haber conocido un comienzo (...)A muchos científicos no les agradó la idea de que el universo hubiese tenido un principio, un momento de creación"
Stephen William Hawking


Favor de escribir eufemismos antes de comer y después de ir al baño.


Frases by Yerba amarga

febrero 16, 2009


Nietzsche, Borges y Caeiro

Al parecer, Borges no leyó Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. Sin embargo, las ideas de Borges sobre el lenguaje rezuman un inevitable perfume nietzscheano.

Como es sabido, el autor de Ficciones fue un asiduo visitante de las páginas de Schopenhauer y de un fervoroso discípulo de Schopenhauer: Fritz Mauthner [1]. Mauthner nació en Bohemia, fue crítico literario y autor de novelas. Desarrolló una filosofía cuyo centro especulativo fue la teoría crítica del lenguaje. Para Mauthner, el lenguaje es un falaz instrumento gnoseológico. Las palabras no denotan a las cosas; el significado de las palabras es el resultado de la acumulación de los usos.

No hay evidencia de un encuentro entre Nietzsche y Mauthner. Sin embrago, existen notables resonancias entre el escepticismo de Mauthner y la concepción de Nietzsche sobre el lenguaje.

Si Borges leyó a Mauthner, habiendo sido Mauthner discípulo de Schopenhauer, y habiendo sido Nietzsche también discípulo de Schopenhauer, no es imposible pensar en ecos entre la filosofía del lenguaje de Nietzsche y la teoría de Borges sobre el lenguaje.

En su juventud, Borges publicó un libro titulado El tamaño de mi esperanza. Con los años, Borges abjuró de ese libro por considerarlo una excesiva apología del criollismo. Pero más allá de las defensas exageradas, Borges escribió en ese tomo una filosofía del lenguaje (entre otras teorías que encontramos en el volumen) que merece ser considerada, ya que esa teoría lo acerca a algunas de las ideas de Nietzsche. Escribió Borges en la página 56:

“El mundo aparencial es un tropel de percepciones barajadas. Una visión de cielo agreste, ese color como de resignación que alientan los campos, la acrimonia gustosa del tabaco enardeciendo la garganta, el viento largo flagelando nuestro camino, y la sumisa rectitud de un bastón ofreciéndose a nuestros dedos, caben aunados en cualquier conciencia, casi de golpe. El lenguaje es un ordenamiento eficaz de esa enigmática abundancia del mundo”. [2]

Borges sostiene que el mundo es diverso y abundante. Y agrega a estas cualidades del mundo el carácter enigmático de la realidad. Escribió: “enigmática abundancia del mundo”. El mundo no sólo es abundante sino que además esa abundancia es enigmática. Recordemos lo que escribió Nietzsche en Sobre Verdad y mentira en sentido extramoral: El mundo es una x, es una cosa en sí. Continua Borges: percibimos, acaso como el sujeto de Berkeley, la infinita diversidad de rasgos del universo. Y el lenguaje organiza el caos de las apariencias, el azaroso aparecer de los fenómenos. Sin embargo, el orden que impone el lenguaje a las cosas es artificial. Las cosas del mundo no poseen por sí mismas un orden preestablecido. Como dijimos, Borges sostiene que el lenguaje organiza el mundo, le impone un orden, le inventa una organización.

Hacia 1955, Borges publicó Otras inquisiciones [3]. Incluyó en el libro un ensayo titulado El idioma analítico de John Wilkins. Según Borges, Wilkins busca un idioma que permita ordenar las infinitas cosas del orbe. Sostiene que merece ser estudiado y dice que no está de acuerdo con la omisión del trabajo de Wilkins en la Enciclopedia Británica. Más adelante, describe cómo procedió el inglés en la creación de ese idioma universal. Anotó Borges:

“Dividió el universo en cuarenta categorías o géneros, subdivisibles luego en diferencias, subdivisibles a su vez en especies. Asignó a cada género un monosílabo de dos letras; a cada diferencia una consonante; a cada especie una vocal”.

Borges reconoce el valor de la empresa de Wilkins. Pero no deja de advertir la inevitable arbitrariedad del idioma. A pesar de la obsesiva y analítica ordenación propuesta, el idioma no logra sobrepasar la condición misteriosa del universo. Anotó Borges:

“...no hay clasificación del universo que no sea arbitraria y conjetural. La razón es muy simple: no sabemos qué cosa es el universo”.

Este memorable pasaje del ensayo nos trae el eco del escepticismo de Mauthner y de Nietzsche. Nietzsche había escrito:

“La cosa en sí es totalmente inaceptable para el creador del lenguaje, y tampoco en modo alguno ambicionada”.

Borges nunca creyó que el lenguaje podía develar la realidad. En una conferencia suscribió, secretamente, la concepción de Nietzsche:

“Erróneamente, se supone que el lenguaje corresponde a la realidad, a esa cosa tan misteriosa que llamamos realidad. La verdad es que el lenguaje es otra cosa” [4].

A pesar de creer que el lenguaje no puede develarnos el significado del universo, Borges compartió con Mauthner una teoría. Según escribió Jorge Panesi [5], Mauthner creía que el lenguaje no podía ser considerado como instrumento del conocimiento pero si como vehículo de expresión en la poesía. Borges, suscribió la hipótesis del alemán y dijo en la misma conferencia:

“Cada palabra es una obra poética”.

Y, más adelante, dijo:

“El lenguaje es una creación estética”.

En Arte Poética [6], libro que recoge las seis conferencias que dio Borges en la Universidad de Harvard, se lee:

“El poeta argentino Lugones, allá por el año 1909, escribió que creía que los poetas usaban siempre las mismas metáforas... También dijo, en el prólogo de un libro llamado Lunario sentimental, que toda palabra es una metáfora muerta. Esta afirmación es, desde luego, una metáfora”.

Borges cita a Lugones y suscribe las palabras del poeta. Para Borges, como para Lugones, toda palabra es una metáfora muerta. Esta condición de la palabra, no lo obliga a Borges a vituperar el lenguaje. Según el autor de Ficciones, el poeta busca devolverle a las palabras el encanto originario. Más modesto que el filósofo, el poeta aspira a provocar emociones con las palabras-metáforas. Si para Nietzsche el olvido de la condición metafórica de la palabra trae la ruina moral, para Borges, en cambio, la experiencia del poeta con la metáfora-palabra lo libra del tedio y le entrega la belleza del mundo.

Como Mauthner, Borges cree que el lenguaje es menos un instrumento de conocimiento que un feliz vehículo para la experiencia poética.

Nietzsche, Borges y Caeiro
Lenguaje y poesía

Fabián Soberón

Fuente: Fabián Soberón








La diferencia entre un mono y un hombre no solo radica en los cromosomas, radica también, en que el mono aun se avergüenza de ser mono y el hombre ya no se avergüenza de ser hombre.






Frases by Yerba amarga

febrero 13, 2009







Si algo de malo tiene el sistema es que se esfuerza por crear nuevos pobres que se esfuerzan por crear nuevos sistemas. [Habiéndolo ya intentado con dioses]

Celebérrimas frases contingentes.

febrero 11, 2009
[...]Lo que me induce a creer que las piezas de Shakespeare son obra
de un pequeño equipo no es la convicción de que un solo hombre no
puede haberlas escrito porque es imposible que tanto talento literario,
tanta capacidad técnica y tanta cultura general se reúnan en un
solo individuo. Es que, a mi juicio, las piezas están montadas de tal
manera –desde un punto de vista estrictamente técnico– que creo reconocer
la obra de un equipo. No es preciso que el equipo haya estado
integrado siempre por los mismos elementos. Puede haber trabajado
de una manera muy fluida; Shakespeare puede haber sido la
personalidad decisiva, puede haber tenido colaboradores puramente
ocasionales, etc.; pero también podría ser que las ideas principales
provinieran de algún hombre encumbrado que haya utilizado permanentemente
a S[hakespeare]. Por mi parte, me inclino a creer que
S[hakespeare] era el dramaturgo en jefe. La utilización de obras antiguas,
la necesidad de crear repertorio, la adaptación de papeles a la
medida del actor, el carácter de apunte de las piezas, los pasajes apresuradamente
reunidos, el ingenuo placer del teatro y la destreza en el
oficio, el hecho de que tanto la poesía como la reflexión son eminentemente
teatrales y dependientes, todo eso hace pensar que el autor
es un actor o un director teatral.

Regula Rholand
Para: Revista de Filología Alemana.
Acerca de: Colaboradores de Brecht.
Universidad de Buenos Aires.





Un hombre fuerte, alto y fornido; frente a un pedazo de humanidad, famélico y lisiado, le grita:
-¡Débil!
Y el otro, arrapiezo lendroso, con los tímpanos cascados.